Cuando camino por alguna calle muy poblada, la gente me mira, como si mirara a algo inútil, sin motivo importante para existir, no me extraña porque se que me encuentro en una ciudad muy desarrollada donde si no luces las mejores ropas, o andas en el mejor carro no significas nada para nadie mas... pero Nadia cambio mi mundo, ella fue el estruendoso rayo de luz que necesitaba para sobrevivir en esta ciudad, por eso cuando recibo la mirada indiferente de algún millonario, en un centro comercial o de alguna mujer vanidosa que ande en su carro ultimo modelo, solo me basta pensar en ella y nuestras constantes faenas sexuales para olvidarlo todo
Siempre la soñé, desde el primer contrato que obtuve con ella, encendió en mi, como en cualquier latino, ese calor en las venas que fluye velozmente hasta nuestro ’’amigo’’ y nos causa una erección, tenia los ojos mas hermosos del mundo, su piel blanca incitaba a cualquiera a tomarla entre los brazos fuertemente, un cabello que le llegaba a las nalgas, rubia, alta y hermosa, en mi país, antes de mudarnos, hacíamos bromas hacia las rubias, que ellas eran las mas candentes de todas las mujeres, me alegra tanto haberlo comprobado con nahide, porque ese era su nombre real, pero le encantaba que la llamara Nadia, en español, cuando la estaba penetrando fuertemente, es la mujer mas orgasmica con la que he estado, cada vez que dilataba me volvía loco, sus gemidos, y casi siempre se le escapaba algún grito, la primera vez que tuvimos sexo fue la mejor de todas, o por lo menos la que mas recuerdo, quizás fue el susto del sexo casual lo que avivó mas la llama, o el hecho de nuestras diferencias sociales..
Salía de mi casa como lo hacia todos los días, temprano antes de que saliera el sol, me despertaba a las 5:20 a.m. me daba un buen duchado, con agua fría ya que no tenia calentador, eso me recordaba lo pobre que era y lo fuerte que era la vida en este país que no es mío. Me ponía el mismo pantalón del día anterior, una camisa lavada y planchada por mi concubina, y me perfumaba con una colonia barata pero que hasta hoy me sigue gustando... ese día, me subí en mi moto, directo a mi trabajo, de mensajero, en la empresa de un amigo del dueño de la casa donde vivía; debí haber anotado la fecha, ese era mi mejor día, ese día la conocí, recuerdo las claras instrucciones de mi jefe sobre este recado: to give precise and not to be delayed much. no sabia que me iba a encontrar en ese edificio al que iba a hacer mi entrega, pero desde que toque la puerta de su oficina, sentí un palpito, adelante!!!-me dijo- cuando entré me encontraba frente a una de las mujeres mas hermosas que han visto mis ojos, vestía un pantalón a la cintura muy ajustado, su ‘’florcita’’ se asomaba por entre la ropa, una blusa blanca por dentro del pantalón que le realzaba sus hermosos senos, no deje de mirar sus labios cuando me preguntaba querría propina, eran tan carnosos y sensuales que no salieron de mis fantasías durante las siguientes semanas, sus ojos azules me miraban desconcertados por la expresión atónita de mi rostro.
Me tuve que despedir pronto, recordando por desgracia, las instrucciones de mi jefe; los siguientes días, me despertaba mas animado, hasta me despedía con un beso de mi mujer, no me importaba el frío del agua, yo me mantenía caliente, es mas, ni pensaba en el agua, subía a mi moto como si fuera rumbo a la gloria, esperando que ese día me mandaran a su oficina, pero nada ocurría, hasta que enhorabuena, mi jefe me volvió a mandar para allá, no me importaba saber que solo la vería un rato, solo quería verla y alimentar de nuevo el fuego que me había devuelto el gozo de la vida, llegue a su oficina, estaba vestida de la misma forma, pero de otros colores, me pareció mas sexy de lo que la recordaba, pero esta vez no me miraba igual, había en ella cierto aire de misterio mezclado con picardía que me estremecía y a la vez me excitaba, la oficina estaba sola, y al parecer el piso del edificio también, no era de sorprenderme pues era hora del almuerzo, ella me dijo que me estaba esperando, yo le entregue la encomienda, y justo cuando me iba a retirar, me jalo por el brazo, me agarro por el cuello de la camisa y me beso, instantáneamente le respondí el beso, nuestras lenguas se fundieron y nuestro calor nos lo trasmitíamos por medio de ese beso, , la abrasé, envolví su cintura con mis brazos, y sentí como sus pezones se endurecían y su pecho parecía crecer mas, le arranque la blusa y la cargué, la senté sobre el escritorio, empece a besarle los senos por encima del sostén, ella con sus manos apartaba las cosas del escritorio, como si no le importara el desorden que estabamos haciendo, le quite el sostén y le chupe los pezones, los succionaba como si fuera la ultima vez que lo haría, como si ese momento no fuera a repetirse nunca, como si fuera la única oportunidad en mi vida de cumplir las fantasías que ella me inspiraba, ella me quito la franela, me abrazaba, me arañaba, gemía, no podía controlarme ante tantas expresiones de placer, me sentía el rey de la tierra, viendo cuan satisfecha estaba mi gringa, se puso de pie nuevamente y me dio la espalda, para que yo pudiera quitarle el pantalón que se abría por detrás gracias a un cierre ,baje el cierre, y mientras le quitaba el pantalón, me agache para besar sus nalgas, mordía sus muslos, y me calentaba escuchar sus gemidos, la acosté boca abajo sobre el escritorio, dejando al aire su ‘’florecita’’ de espaldas hacia mi, le quite sus finas y delicadas pantis blancas, me desabroche el pantalón, y solo saque mi pene para penetrarla, entré despacio, desde atrás, recostaba mis manos en su espalda, y ella su mejilla al escritorio, gemía fuertemente a medida que avanzaba en mi acto, la penetre de forma rápida y brutal, y me satisfizo saber que le gusto, duramos en eso minutos, pero parecieron horas, hasta que deje salir mis jugos hacia su interior, grito por ultima vez y yo en un suspiro termine de poseerla,... algunos dias después de eso, le pidió a mi jefe que me dejara trabajar para ella, mi jefe se rehusaba hasta que cerraron un trato que me imagino lo beneficiaba a el, solo me queda decir que no fue la ultima vez que estuve con ella, y que ahora mi concubina y yo compramos un calentador para el agua
Siempre la soñé, desde el primer contrato que obtuve con ella, encendió en mi, como en cualquier latino, ese calor en las venas que fluye velozmente hasta nuestro ’’amigo’’ y nos causa una erección, tenia los ojos mas hermosos del mundo, su piel blanca incitaba a cualquiera a tomarla entre los brazos fuertemente, un cabello que le llegaba a las nalgas, rubia, alta y hermosa, en mi país, antes de mudarnos, hacíamos bromas hacia las rubias, que ellas eran las mas candentes de todas las mujeres, me alegra tanto haberlo comprobado con nahide, porque ese era su nombre real, pero le encantaba que la llamara Nadia, en español, cuando la estaba penetrando fuertemente, es la mujer mas orgasmica con la que he estado, cada vez que dilataba me volvía loco, sus gemidos, y casi siempre se le escapaba algún grito, la primera vez que tuvimos sexo fue la mejor de todas, o por lo menos la que mas recuerdo, quizás fue el susto del sexo casual lo que avivó mas la llama, o el hecho de nuestras diferencias sociales..
Salía de mi casa como lo hacia todos los días, temprano antes de que saliera el sol, me despertaba a las 5:20 a.m. me daba un buen duchado, con agua fría ya que no tenia calentador, eso me recordaba lo pobre que era y lo fuerte que era la vida en este país que no es mío. Me ponía el mismo pantalón del día anterior, una camisa lavada y planchada por mi concubina, y me perfumaba con una colonia barata pero que hasta hoy me sigue gustando... ese día, me subí en mi moto, directo a mi trabajo, de mensajero, en la empresa de un amigo del dueño de la casa donde vivía; debí haber anotado la fecha, ese era mi mejor día, ese día la conocí, recuerdo las claras instrucciones de mi jefe sobre este recado: to give precise and not to be delayed much. no sabia que me iba a encontrar en ese edificio al que iba a hacer mi entrega, pero desde que toque la puerta de su oficina, sentí un palpito, adelante!!!-me dijo- cuando entré me encontraba frente a una de las mujeres mas hermosas que han visto mis ojos, vestía un pantalón a la cintura muy ajustado, su ‘’florcita’’ se asomaba por entre la ropa, una blusa blanca por dentro del pantalón que le realzaba sus hermosos senos, no deje de mirar sus labios cuando me preguntaba querría propina, eran tan carnosos y sensuales que no salieron de mis fantasías durante las siguientes semanas, sus ojos azules me miraban desconcertados por la expresión atónita de mi rostro.
Me tuve que despedir pronto, recordando por desgracia, las instrucciones de mi jefe; los siguientes días, me despertaba mas animado, hasta me despedía con un beso de mi mujer, no me importaba el frío del agua, yo me mantenía caliente, es mas, ni pensaba en el agua, subía a mi moto como si fuera rumbo a la gloria, esperando que ese día me mandaran a su oficina, pero nada ocurría, hasta que enhorabuena, mi jefe me volvió a mandar para allá, no me importaba saber que solo la vería un rato, solo quería verla y alimentar de nuevo el fuego que me había devuelto el gozo de la vida, llegue a su oficina, estaba vestida de la misma forma, pero de otros colores, me pareció mas sexy de lo que la recordaba, pero esta vez no me miraba igual, había en ella cierto aire de misterio mezclado con picardía que me estremecía y a la vez me excitaba, la oficina estaba sola, y al parecer el piso del edificio también, no era de sorprenderme pues era hora del almuerzo, ella me dijo que me estaba esperando, yo le entregue la encomienda, y justo cuando me iba a retirar, me jalo por el brazo, me agarro por el cuello de la camisa y me beso, instantáneamente le respondí el beso, nuestras lenguas se fundieron y nuestro calor nos lo trasmitíamos por medio de ese beso, , la abrasé, envolví su cintura con mis brazos, y sentí como sus pezones se endurecían y su pecho parecía crecer mas, le arranque la blusa y la cargué, la senté sobre el escritorio, empece a besarle los senos por encima del sostén, ella con sus manos apartaba las cosas del escritorio, como si no le importara el desorden que estabamos haciendo, le quite el sostén y le chupe los pezones, los succionaba como si fuera la ultima vez que lo haría, como si ese momento no fuera a repetirse nunca, como si fuera la única oportunidad en mi vida de cumplir las fantasías que ella me inspiraba, ella me quito la franela, me abrazaba, me arañaba, gemía, no podía controlarme ante tantas expresiones de placer, me sentía el rey de la tierra, viendo cuan satisfecha estaba mi gringa, se puso de pie nuevamente y me dio la espalda, para que yo pudiera quitarle el pantalón que se abría por detrás gracias a un cierre ,baje el cierre, y mientras le quitaba el pantalón, me agache para besar sus nalgas, mordía sus muslos, y me calentaba escuchar sus gemidos, la acosté boca abajo sobre el escritorio, dejando al aire su ‘’florecita’’ de espaldas hacia mi, le quite sus finas y delicadas pantis blancas, me desabroche el pantalón, y solo saque mi pene para penetrarla, entré despacio, desde atrás, recostaba mis manos en su espalda, y ella su mejilla al escritorio, gemía fuertemente a medida que avanzaba en mi acto, la penetre de forma rápida y brutal, y me satisfizo saber que le gusto, duramos en eso minutos, pero parecieron horas, hasta que deje salir mis jugos hacia su interior, grito por ultima vez y yo en un suspiro termine de poseerla,... algunos dias después de eso, le pidió a mi jefe que me dejara trabajar para ella, mi jefe se rehusaba hasta que cerraron un trato que me imagino lo beneficiaba a el, solo me queda decir que no fue la ultima vez que estuve con ella, y que ahora mi concubina y yo compramos un calentador para el agua



